31/01/2026 | Paco Cascales
La eliminación del carril bici entre Murcia y Alcantarilla no es ninguna sorpresa. Lleva tiempo rondando y ahora el Ayuntamiento de Murcia la ha puesto negro sobre blanco dentro de un plan para arreglar la carretera, que incluye el reasfaltado completo y la desaparición del carril que conectaba ambos municipios.
Pero no estamos solo ante una obra más. La supresión del carril bici vuelve a dejar claro que hablar de movilidad en Murcia es meterse de lleno en un terreno minado políticamente. Amparándose en la seguridad y en la necesidad de que el tráfico fluya mejor, el Ayuntamiento decide borrar una actuación que ya nació rodeada de polémica, y lo hace sin conseguir que el debate baje de revoluciones.
Las reacciones de PP, Vox y PSOE lo confirman. Vox se apunta el tanto y acusa al PP de querer apropiarse de una decisión que considera suya. El PSOE, por su parte, pone en duda el momento elegido y sugiere que todo responde más a las prisas políticas que a una planificación seria. Mientras tanto, el equipo de Gobierno mira al pasado y culpa a la herencia recibida del mal estado de la vía y de la necesidad de intervenir.
Al final, el carril bici ha dejado de ser solo un carril. Para algunos simboliza rectificar un modelo de movilidad que nunca funcionó; para otros, es dar marcha atrás y renunciar a alternativas al coche. El problema es que el debate se plantea como un pulso entre partidos, no como una conversación sobre cómo queremos movernos dentro y fuera de la ciudad.
La cuestión de fondo no es tanto quitar o dejar un carril concreto, sino saber si la prometida reubicación de las vías ciclistas será real, útil y segura. Si no es así, muchos verán esta decisión como otra vuelta atrás más, empujada por la bronca política y no por una reflexión honesta sobre el modelo de ciudad que Murcia necesita.





